VIDA EN PAREJA-CONCILIAR HÁBITOS DISTINTOS
Sois una pareja enamorada, que se lleva muy bien, y habéis, decidido iros a vivir juntos para compartir cada instante de vuestras vidas. Al principio, la emoción y el entusiasmo no tiene límites. Sin embargo, compartir la misma casa no siempre resulta fácil. Afrontar los pequeños detalles cotidianos puede revelar, de repente, aspectos del otro totalmente nuevos y que nos son desconocidos. Aspectos que pueden hacer surgir dificultades inesperadas entre ambos. Esto no significa que no estéis hechos el uno para el otro, sólo que hace falta adaptarse a las exigencias recíprocas... y que hay que habituarse a la idea de que la relación que habéis mantenido hasta el momento está empezando a cambiar.
Durante el noviazgo, la relación suele ir sobre ruedas. El tiempo transcurre de la forma más placentera: cenas románticas, salidas con amigos, escapadas de fin de semana, vacaciones.. Pero a la hora de compartir casa, las cosas cambian, el conocimiento de la otra persona es mucho más profundo y completo. significa, sobre todo, descubrir aspectos insospechados de la personalidad del otro.
Todo esto forma parte de la vida en común. Cuando habitamos bajo el mismo techo, podemos descubrir algunas pequeñas diferencias entre la imagen que nos habíamos hecho de la persona que amamos y su verdadera naturaleza. Lo importante es no convertir cada gesto en motivo de discusión. Y, sobre todo, no empeñarse en transformarle por completo, en modificar su comportamiento a tu conveniencia, en plan redentor:¨yo te llevaré por el buen camino¨Convivir no es una vía para cambiar al compañero, sino que debe ser un modo de aprender a conocer al otro y adaptarse a los respectivos hábitos.
Seamos comprensivos con el cónyuge y ellos lo serán con nosotros. Es el camino para mantener una relación. Saludos
Durante el noviazgo, la relación suele ir sobre ruedas. El tiempo transcurre de la forma más placentera: cenas románticas, salidas con amigos, escapadas de fin de semana, vacaciones.. Pero a la hora de compartir casa, las cosas cambian, el conocimiento de la otra persona es mucho más profundo y completo. significa, sobre todo, descubrir aspectos insospechados de la personalidad del otro.
Todo esto forma parte de la vida en común. Cuando habitamos bajo el mismo techo, podemos descubrir algunas pequeñas diferencias entre la imagen que nos habíamos hecho de la persona que amamos y su verdadera naturaleza. Lo importante es no convertir cada gesto en motivo de discusión. Y, sobre todo, no empeñarse en transformarle por completo, en modificar su comportamiento a tu conveniencia, en plan redentor:¨yo te llevaré por el buen camino¨Convivir no es una vía para cambiar al compañero, sino que debe ser un modo de aprender a conocer al otro y adaptarse a los respectivos hábitos.
Seamos comprensivos con el cónyuge y ellos lo serán con nosotros. Es el camino para mantener una relación. Saludos

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