LA REVOLUCIÓN RESPONSABLE ECOLÓGICA

Desde hace unos años, los fenómenos meteorológicos parecen haber alcanzado una dimensión más violenta y aterradora, incluso aquí en Europa. Aun no estamos a la altura de esos huracanes que asolan ciudades enteras en América, pero es indudable que algo ha cambiado en nuestra atmósfera. En Italia, las lluvias estacionales se convierten, cada vez con más frecuencia, en trombas de agua que arrasan diques,casas, carreteras y lineas ferroviarias. ¿Estamos acaso en los umbrales de un cambio climático a escala global, como sugieren muchas voces autorizadas? Y si así fuera, ¿qué podemos hacer para combatirlo?. desde que se formo y hasta hoy, la Tierra ha padecido un buen número de cambios; y, con esas alteraciones, a veces drásticas, los seres vivos del planeta han logrado sobrevivir. Sin embargo, la gran diferencia entre los cambios atmosféricos que tuvieron lugar en remotas épocas geológicas y los que ocurre hoy es que aquellos eran intrínsecos a la propia naturaleza, mientras que los que ahora son externos, fruto de ese sistema secundario y autónomo que es nuestra civilización.

A MI NO ME GUSTA, la palabra ¨culpa¨; prefiero usar el término ¨responsabilidad¨. El sentimiento de culpa nos puede dejar abatidos, mientras que en el sentido de la responsabilidad nos mueve  a actuar. Desde hace más de un siglo, hay dos conceptos que van de la mano: la explotación (en términos económicos) y la destrucción medioambiental. Y tanto de esa injusticia social como de la degradación del planeta somos los únicos responsables. en lugar de cuidar de este mundo como de un bien que se nos ha confiado, nos consideramos los dueños, con libertad para disponer de él a nuestro antojo. Y olvidamos que también nosotros vivimos del aire, del agua y de los nutrientes que nos ofrece la tierra y los animales; cuando no haya más aire ni agua ni vegetación ni animales, tampoco nosotros, los amos poderosos, andaremos ya por aquí.

Cuando pienso en el periodo histórico que vivimos, me viene a la mente la imagen de un risco escarpado: hay un camino estrecho hasta la cumbre; el abismo amenaza por ambos lados; hay que mantenerse concentrado para no dar un paso en falso y poder seguir el viaje sin distracciones. La era de las grandes ideologías y los sueños utópicos ya ha pasado. En su lugar, hemos creado un vacío que puede ser rellenado con cualquier cosa. Se puede colmar de destrucción, pero también de un proyecto.
¡DE UN PROYECTO! Qué poco utilizamos esta palabra, siendo como es tan hermosa. Un proyecto no tiene la grandeza de un sueño o una utopía; es algo más bien ¨casero¨y accesible. Sirve para poner en marcha algo, pero con calma, convirtiéndonos en responsables de nuestras decisiones. Un proyecto no trata de naciones o de razas, sino de personas, de nosotros. Si fracasa, no podemos echar la culpa a la historia o la política, solo a nosotros mismos. ¿En qué consiste entonces tener un proyecto? Simplemente, en idear otra forma diferente de vivir y en ponerla en práctica de inmediato, sin esperar a que nadie lo haga por nosotros; es algo tan sencillo como pasar  a la acción. Entre los riscos, el proyecto es solo una pequeña franja de tierra en la que ponemos el pie. Pequeña, sí, pero con posibilidad de crecer y expandirse. Cuantos más proyectos hay, menos espacio se queda en blanco, vacío, a la intemperie. Creo firmemente en esta pequeña gran revolución de la responsabilidad de cada uno.Quizás no podemos contener los desastres naturales, pero tampoco nos volveremos cómplices de la devastación. Seremos como unos modestos centinelas de luz en medio de un mundo que se va volviendo cada vez más oscuro.

Con un grano de arena de cada uno, haremos mucho. Hasta la próxima. 

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